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Durante el traslado en coche de Sevilla a Madrid, estaba acompañada por cuatro guardias civiles (solo oía su voz ya que iba con los ojos vendados y las manos esposadas). Desde el momento en que me meten en el coche comienzan a pegarme con golpes en la cabeza y por todo el cuerpo; luego me desnudan y me tocan todo el cuerpo, me introducen sus dedos en la vagina y el ano así como un objeto de metal, luego me dicen que es una pistola, me tiran del pelo y me dan fuertes pellizcos. Asimismo me introducen la pistola en la boca amenazándome con disparar. Todo esto se repite y se repite durante el viaje, pero las personas cambian ( a pesar de estar con los ojos vendados distingo diferentes tonos de voz). Cada vez que se para el coche (al menos cinco o seis veces durante el viaje) me amenazan con sacarme, violarme y matarme. Cuando se oyen voces en el exterior, ellos me visten; después nuevas voces entran y todo empieza otra vez, me desnudan, me amenazan con violarme y matarme, todos me tocan el cuerpo y me pegan constantemente en la cabeza; siguen metiéndome algo de metal en la vagina y en ano, así como los dedos y sus manos. En Madrid, estamos en el cuartel general de la guardia civil. Ahí también me amenazan con torturarme. Por ejemplo, me encuentro en un cuarto con los ojos vendados, a mi alrededor distingo diferentes voces. Me piden que me desnude, me niego categóricamente a hacerlo; me llueven los golpes sobre la cabeza, me quitan el jersey, y entre golpes (siempre en la cabeza) me desnudan. Comienzan a tocarme a pesar de mis gritos y lloros, ellos se ríen fuerte; me amenazan con violarme, me empujan como si fuera una muñeca de trapo, me insultan. Me hacen ponerme a cuatro patas y me introducen algo en el ano y vagina. Durante los interrogatorios, me amenazan con hacerme el suplicio de la "bañera", la "bolsa" o los "electrodos". Todo esto que cuento, desnuda en el suelo, doblada por los golpes, violada por los tocamientos y por la penetración de objetos en la vagina y en el ano y esto se repite durante cinco o seis interrogatorios. Una vez, me sacan del cuarto y me llevan a otro. Ahí, me levantan la venda y puedo ver a Mikel Azurmendi Peñagaricano, las piernas atadas del pie a la rodilla. Otra vez me desnudan, otra tanda de golpes sobre la cabeza y amenaza de violación, me hacen vestirme y me llevan hacia otro cuarto ( con los ojos vendados). En este cuarto oigo voces que gritan, y por debajo de la venda veo a alguien tirado, ellos le pegan y le hacen sufrir la tortura de la "bolsa". Alguno me dice mas tarde que era Mikel Azurmendi. A lo largo de todos los interrogatorios, no he visto la cara más que de cuatro guardias civiles, peor eso sí, ellos solo me planteaban cuestiones pero no me tocaron jamás. Sin embargo me han amenazado con librarme de las manos de sus colegas, diciendo que todo lo que ellos me habían hecho hasta ahora no era nada en comparación con lo que me esperaba si yo no quería hablar, que me obligarían a hablar al ver lo que ellos estaban haciendo a Mikel Azurmendi Peñagaricano. Entre esos cuatro guardias civiles a los que he visto la cara, he reconocido por un tono en su voz, sus botas y sus pantalones que era uno de los que me ha torturado. Otro de entre ellos participó en el registro del apartamento de Sevilla. MADRID, 1 DE ABRIL DE 1.998 |